El libro empieza siendo duro y acaba siendo peor. Es difícil describir los sentimientos que, según la invención del autor, sienten los protagonistas del libro; básicamente se puede decir que provocan un cierto rechazo e incomprensión, sobre todo debido a que se sobrepasa la imaginación de casi cualquier persona.
Para mentes sensibles, mucho mejor leer antes alguna obra más "sencilla" de Ballard, como El mundo sumergido o Bienvenidos a Metro-centre, ambas también reeditadas por Minotauro este año.
Hablando de Ballard, desde el 23 de julio se puede disfrutar en el CCCB (Barcelona) de una exposición más que recomendable sobre el autor. Hay que darse prisa, estará sólo hasta el 2 de noviembre.
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